Farmacias y la tasa por cajeros automáticos

Farmacias y la tasa por cajeros automáticos

21 marzo, 2014
|
1 Comentario
|

Hoy queremos comentar la consulta planteada por un farmacéutico a la Dirección General de Tributos en relación a la sujeción o no de los cajeros automáticos instalados por muchas farmacias para expender medicamentos y otros productos farmacéuticos.

El artículo 20 del Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 de marzo, establece que “las entidades locales, en los términos previstos en esta ley, podrán establecer tasas por la utilización privativa o el aprovechamiento especial del dominio público local, así como por la prestación de servicios públicos o la realización de actividades administrativas de competencia local que se refieran, afecten o beneficien de modo particular a los sujetos pasivos.”

Las prestaciones patrimoniales que establezcan las entidades locales por la utilización privativa o el aprovechamiento especial del dominio público local tendrán, en todo caso, la consideración de tasas.



El artículo 20.3 del Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 de marzo, contiene una serie de supuestos en los que las entidades locales pueden establecer tasas por la utilización privativa o el aprovechamiento especial del dominio público local. Se trata de una lista abierta, de carácter enunciativo, pero no taxativo, que no impide la creación de tasas por otros supuestos no recogidos expresamente en la misma. Entre otros, se citan:

  • Instalación de rejas de pisos, lucernarios, respiraderos, puertas de entrada, bocas de carga o elementos análogos que ocupen el suelo o subsuelo de toda clase de vías públicas locales, para dar luces, ventilación, acceso de personas o entrada de artículos a sótanos o semisótanos.
  • Ocupación del vuelo de toda clase de vías públicas locales con elementos constructivos cerrados, terrazas, miradores, balcones, marquesinas, toldos, paravientos y otras instalaciones semejantes, voladizas sobre la vía pública o que sobresalgan de la línea de fachada.

El hecho imponible de esta tasa se produce tanto en los casos de utilización privativa del dominio público local, como cuando no habiendo una utilización intensiva sí existe al menos aprovechamiento de dicho dominio.

El Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 de marzo, no recoge una definición de utilización privativa ni de aprovechamiento especial del dominio público, por lo que hay que acudir a la Ley 33/2003, de 3 de noviembre, de Patrimonio de las Administraciones Públicas, cuyo artículo 85 contiene una definición de uso común, de aprovechamiento especial y de utilización privativa:

1. Se considera uso común de los bienes de dominio público el que corresponde por igual y de forma indistinta a todos los ciudadanos, de modo que el uso por unos no impide el de los demás interesados.

2. Es uso que implica un aprovechamiento especial del dominio público el que, sin impedir el uso común, supone la concurrencia de circunstancias tales como la peligrosidad o intensidad del mismo, preferencia en casos de escasez, la obtención de una rentabilidad singular u otras semejantes, que determinan un exceso de utilización sobre el uso que corresponde a todos o un menoscabo de éste.

3. Es uso privativo el que determina la ocupación de una porción del dominio público, de modo que se limita o excluye la utilización del mismo por otros interesados.

Por tanto, para que la utilización del dominio público pueda generar tasas locales es necesaria la concurrencia de tres circunstancias:

  • Que se trate de un aprovechamiento especial o privativo.
  • Que su uso sea legítimo.
  • Que los bienes sean de dominio público local.

El artículo 23.1 del Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 de marzo establece que son sujetos pasivos de esta tasa, en concepto de contribuyentes, las personas físicas y jurídicas así como las entidades a que se refiere el artículo 35.4 de la Ley 58/2003, que disfruten, utilicen o aprovechen especialmente el dominio público local en beneficio particular.

En relación a la determinación del importe de las tasas locales, el artículo 24.1 del Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 de marzo, contiene las reglas para la cuantificación del importe de las tasas por la utilización privativa o el aprovechamiento especial del dominio público local:

“Con carácter general, el importe de las tasas se fijará tomando como referencia el valor que tendría en el mercado la utilidad derivada de dicha utilización o aprovechamiento, si los bienes afectados no fuesen de dominio público. A tal fin, las ordenanzas fiscales podrán señalar en cada caso, atendiendo a la naturaleza específica de la utilización privativa o del aprovechamiento especial de que se trate, los criterios y parámetros que permitan definir el valor de mercado de utilidad derivada.”

 

De acuerdo con esta regla general, hay que cuantificar el valor que tendría en el mercado la utilidad derivada de la utilización o aprovechamiento del dominio público local, si los bienes afectados no fuesen de dominio público. El Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 de marzo se remite a las ordenanzas fiscales que aprueben las Entidades locales para la definición del valor de mercado de la utilidad derivada (último inciso de la letra a) del artículo 24.1).

Las ordenanzas fiscales pueden señalar en cada caso, atendiendo a la naturaleza específica de la utilización privativa o del aprovechamiento especial de que se trate, los criterios y parámetros que permitan definir dicho valor de mercado de la utilidad derivada.

La instalación de cajeros automáticos o ventanillas, bien sean de entidades financieras, o de cualquier otro tipo de empresas (como puede ser el caso de las farmacias planteado en la consulta), en línea de fachada y orientados hacia la vía pública, con la evidente finalidad de posibilitar su utilización por todo usuario y acceder así a una serie de servicios, con la consiguiente ocupación temporal y parcial de la vía pública, supone un aprovechamiento no privativo, pero sí especial, de la vía pública por parte de la entidad titular del referido cajero automático, subsumible en el hecho imponible de la tasa por utilización privativa o aprovechamiento especial del dominio público local regulada en el artículo 20.1.A) del Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 de marzo.

Este criterio coincide con la jurisprudencia del Tribunal Supremo recogida en las sentencias de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de 12 de febrero y 22 de octubre de 2009.

La utilización de estos cajeros automáticos produce, sin lugar a dudas, un provecho económico, una “rentabilidad singular” (en los términos de la Ley 33/2003) para la entidad titular de los mismos, al suponer un ahorro de costes por permitir la realización de operaciones comerciales en horario y fuera de horario comercial.

 

El uso de los cajeros automáticos situados en la línea de fachada y orientados hacia la vía pública, conlleva una mayor intensidad de uso del dominio público local, o cuando menos, una intensidad de uso superior a lo que sería el uso general colectivo de la vía pública.

En los casos en que no sea necesaria la ocupación de la vía pública para el manejo del cajero automático, ya que no esté instalado en la línea de fachada, sino retirado o retranqueado de ella o en el interior del local, no se producirá el hecho imponible de la tasa, por lo que no resultará exigible la misma.

 

En cuanto al sujeto pasivo de la tasa, el aprovechamiento especial del dominio público local no está en los usuarios de los cajeros, sino en la entidad titular de los mismos, que es la que obtiene un beneficio económico, por lo que será esta última quien tenga la condición de contribuyente de la tasa.